24.3.10

Terapia Gestalt

Dentro de la gama de terapias de crecimiento personal encontramos todo un abanico de posibilidades para potenciar el poder creativo de la persona.
Aqui y ahora me centro en la terapia gestalt (formación que estoy cursando) para darme cuenta de las posibilidades y virtudes que tenemos por descubrir.
Este enfoque que a simple vista parece llamativo para realizar un camino hacia un crecimiento interior no está exento de dificultades.
Dificultades que nos encontramos al mirar hacia dentro y ver cómo y de qué manera utilizamos mecanismos de defensa para evitar sufrimientos, que no son más que vivencias pasadas que no supimos abordar y nos han causado bloqueos emocionales.
La máxima dificultad que nos encontramos somos nosotros mismos y nuestras estrategias que utilizamos para disfrazar la realidad. Realidad que en todos los casos es mucho más bonita de lo que pensamos ( aquí tenemos un trabajo de auto estima importante).
Hacer terapia, cualquiera que sea, es un acto valiente, de franqueza con uno mismo, que al final de cuentas es con quién te has de llevar mejor.
Conocete a ti mismo y se libre de escoger, aquí y ahora.

16.3.10

La vieja guerra civil española

Aún no sé muy bien cómo, ni por qué tuve la necesidad, hace unas semanas, de escribir sobre la Guerra Civil Española. En sí, el tema, cuando me tocó estudiarlo en la escuela, ni se nombró. Supongo que el motivo de pasárselo por alto fue porque estábamos en medio de la transición y era difícil de abordarla, de manera objetiva. Con un mensaje explícito, las monjas me trasmitieron que era mejor no decir nada sobre la Guerra por si emergían viejas heridas, mal curadas, y para qué revivir un pasado de dolor y vergüenza, mejor dejarlo tapado y dirigirse hacia el futuro de una nueva democracia.
En mi casa tampoco se habló de ella, sólo mi abuelo me explicó después de preguntárselo directamente, dónde estuvo destinado y qué hizo durante la Guerra.
Le pregunté en qué bando estaba (por lo de los ideales) y me contestó que en el bando que le cogieron. No pudo escoger, es más, si hubiera podido escoger no hubiera ido. Le tocó un bando y allí tuvo que luchar, sin más, porque si se hubiera negado, lo habrían matado.
Mi trabajo con ancianos me ha llevado, sin quererlo, a trabajar sobre la Guerra. Ha elaborar con las personas sus vivencias, sus recuerdos y darles una explicación positiva, de lo que aprendieron de la Guerra y aceptarla como fue.
En la mayoría de los casos que he trabajado, los ancianos se vieron obligados a luchar por unos ideales que no compartían, que lo único que querían era una juventud tranquila y haber vivido en paz.
Me planteo muchas veces, el porqué de las guerras y cómo los dirigentes manipulan a las personas para defender su poder, utilizan al pueblo para sus intereses y ambiciones personales. No quiero poner al pueblo de víctima, ya que el pueblo lo consiente y si lo consiente, es igual de responsable. Todas los bandos de una guerra salen perdiendo y es demasiado alto el precio a pagar. Toda una vida y sus posteriores generaciones con el dolor que ha generado y el esfuerzo de unión y perdón para sanearla.
Mi reflexión va más allá de las palabras, es un sentimiento, una emoción, un deseo de paz. Deseo con todo mi corazón la paz, aprender de los errores de nuestros abuelos, para que hallan servido de algo, como una lección de la que no hemos de repetir curso. La guerras actuales han cambiado y son mucho más sutiles, pero igual de devastadoras. Poner fin a ellas, sólo depende de nosotros, de cada uno nosotros con el propósito firme de vivir sin violencia, ni de pensamiento, ni de palabra, ni acción. ¡Vivir en paz es cosa de todos!