18.8.10

El árbol de la sabiduría


Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti "(Génesis 3:16), que Adán debería trabajar para comer (Génesis 3:19) y que ambos morirían.

Ayer cuando volvía a casa con mi pareja reflexionábamos sobre el significado del pecado original. Suena un poco a ratón de biblioteca, pero la conversación sin saber muy bien cómo llegó a este punto. Sin tener conocimiento profundo sobre la Biblia y las religiones, nos enfrascamos en una conversación animada, la cual me inspiró a estudiar un poco el origen tal pecado.
Así el Génesis nos explica como Adán y Eva vivían felices en el Edén el cual había tres árboles, uno daba todo lo necesario para la vida, el otro era el de la ciencia del bien y del mal (el que estaba prohibido) y el otro árbol era el de la vida (inmortalidad).
Eva fue embaucada por la serpiente para comer del fruto del árbol del bien y del mal. Eva le ofreció a Adán también el fruto porque era sabroso y así tuvieron la sabiduría de saber que estaban desnudos y fueron expulsados del Edén, para que no comieran del árbol de la vida y fueran eternamente imperfectos.
En unas pocas líneas del Génesis me doy cuenta de lo arraigada que tengo unas creencias, la primera que el trabajo significa sudor y sacrificio, la segunda que saber es igual a sufrir, es mejor seguir en el caldo de la inconsciencia, “ojos que no ven corazón que no siente”, tercero que venimos a este mundo a través de dolores y a sufrir; cuarto y no es para olvidar que el hombre tiene autoridad sobre las mujeres y por último que acabaremos muriendo, fin.
En mi humilde opinión, de una persona ignorante del saber erudito y las tradiciones sagradas, denuncio como error tener la visión de las personas como seres impuros, sabiduría es igual a ser responsables para discernir sobre el bien y el mal, manteniendo la autonomía total en nuestra moral, lo que viene a significar que poseemos de libre albedrío, manifiesto que el conocimiento y la sabiduría hacen más libres a todos y que somos totalmente responsables de nuestras vida y nuestro destino. Denuncio la trágica visión de la mujer bajo la autoridad del hombre, ya que considero que somos compañeros del mismo viaje con total igualdad. Reclamo que el trabajo puede ser agradable y enriquecedor.
Para acabar me gustaría compartir mi visión de que la muerte en sí es transformación del mismo ser, sin fin.

4.8.10

Propósitos


Hace unas semanas volví del stage de final del primer año de la formación como terapeuta en gestalt. En él he aprendido a mirarme hacia mi interior con amor y me he reencontrado en la esencia más íntima de mi alma. Ha sido una experiencia única en la que te das cuenta de cómo es la relación contigo misma y reaprendes a vivirla diferente, tu vida y la de los demás. La experiencia se realza en el hecho de tener que convivir con cincuenta personas más que están en tú misma situación y con el mismo propósito, el de conocerse mejor y aceptarse tal como somos. De este modo he conseguido vivir unos días de hermandad y comunión que nunca antes había sentido, una convivencia donde el respeto es el eje básico de todo lo trabajado, mirando al otro y a si mismo bajo el prisma de la compasión, entendida como una mirada de amor y profundo respeto.
Cuando volvía en coche a Barcelona me enfrenté a la idea de volver a mi vida cotidiana con cierta angustia, he de admitirlo. La imagen de la ronda del litoral después del nudo de la trinidad siempre la he percibido como una gran boca que te engulle hacia las entrañas de la ciudad para volver a perderte en el caldo de la inconsciencia.
Reflexionando al respeto, imaginé como cada individuo posee su propósito y existen tanto propósitos como personas. Con algunas de ellas te acercas más ya que se asemejan tus propósitos con otras te alejas, ya que difieres más de ella. Así es como la ley de atracción funciona y como te sientes atraído o repelido ante él que te encuentras. Puntos de unión, propósitos compartidos y emociones encontradas.
Hace algunos años un amigo me preguntó cuál era el propósito de mi vida y recuerdo que me quede sin aliento, nunca antes me lo había planteado. Recuerdo aún mi respuesta.
Creo que es importante no olvidarse y replantearse el por qué estamos donde estamos y con qué propósito, el para qué hago lo que hago y qué quiero conseguir con ello. Quizás así muchas de nuestros quehaceres diarios se convierten en aburridas actividades y otras olvidadas o encerradas a momentos fugaces de nuestra existencia en verdaderos motivos para continuar con ilusión y fuerza, con amor y voracidad.