21.2.11

Vida y muerte


¿Qué sabemos de la vida?,¿ qué sabemos de la muerte?. Lo cierto es que sabemos poco y lo poco que sabemos nos da miedo proclamarlo. Sabemos que cuando nacemos vamos a morir pero no sabemos de dónde venimos cuando nacemos y a dónde nos vamos cuando morimos. No sabemos ni tan siquiera si hemos venido de algún lugar y si nos vamos a otro. Solo sabemos que nacemos y que moriremos. En este paréntesis de vida y muerte danzamos, dando sentido a nuestra existencia, bailamos, cantamos, reímos, lloramos y amamos movidos por algo que no sabemos muy bien expresar lo qué es, pero lo sentimos con claridad en el corazón. Durante el paréntesis de vida y muerte corremos una maratón por conseguir, pero nos planteamos a menudo para qué corremos y qué queremos conseguir. El disparo de inicio de la carrera está dado y nos encontramos en medio de ella junto a corredores sudorosos que quieren llegar primero a la meta, pero,¿ cuál es la meta y qué vamos a conseguir llegando a ella? Es entonces cuando nos apartamos del trazado y descansamos en el camino, y nos preguntamos ¿para qué corro y a dónde me dirijo? Respiro hondo y miro al horizonte, solo diviso las dunas interminables del desierto sintiendo con el corazón que existe un lugar fértil y abundante.
Nos enseñaron en ciencias que la energía no se destruye sino que se transforma, en un sinfín interminable, todo se transforma. La energía ni se crea ni se destruye. Si es así, ni he sido creada ni me voy a destruir, sino que he ido transformándome en una sucesión de muertes, vidas y muertes. Reflexionando sobre esta teoría entonces me doy cuenta que si he nacido aquí, he debido morir en otro lugar para ser lo que soy y que moriré en la Tierra para nacer en otro lugar transformada. Pienso en la oruga que se arrastra, come, se convierte en crisálida y nace como mariposa. La oruga ya no está pero continúa su camino como mariposa.
Disuadida por mis pensamientos y mis deducciones me paro en el camino y reflexiono hacia dónde me dirijo y qué quiero obtener, sabiendo que la vida terrenal nada material me puede ayudar en mi camino interior lo delego a un segundo lugar, como una herramienta para conseguir y poder aprender. Si pienso en la oruga y la mariposa, supongo que la mariposa se habrá llevado para sí la tenacidad y valentía de la oruga, su experiencia como oruga para sobrevivir y llegar a convertirse en mariposa y poder seguir con el ciclo dejando descendencia en forma de diminutos huevos. ¿Qué me llevaré después de la muerte física? Creo que mi capacidad de amar y aprender, de dar y recibir, de vivir y morir. Así en un sinfín de vidas y muertes puedo imaginar que he vivido y muerto de muchas maneras y condiciones. Bajo este prisma siento la vida como un inmenso regalo y una oportunidad única para continuar el camino que mejor me convenga para mi destino, con la confianza y la humildad de saber que no hay un final de camino ni una meta, sino que la vida se convierte en camino.


-aprendo a dar sin esperar nada a cambio
-aprendo a ofrecer sin esperar que lo acepten
-aprendo a enseñar para aprender
-aprendo a escuchar para poder hablar
-aprendo a decir para callar
-aprendo a mirar para ver
-aprendo a querer para amar
-aprendo a tocar para sentir
-aprendo a besar para saborear
-aprendo a llorar para reír
-aprendo a caminar para parar
-aprendo a amar para soltar
Aprendo a vivir para morir