29.2.12

Una lacra mundial

Conservo recuerdos de mi infancia en los que aún siendo muy niña, entendía que era peligroso permanecer al lado y a solas con el cura de mi colegio. Era un hecho cotidiano esquivarlo para no tener una mala experiencia y preparar el discurso cuando me tenía que confesar, porque en mi época las niñas de 11 años se confesaban, por obligación. La explicación era que como ya sabían los padres que era un colegio religioso, se entendía que los niños debías de ser católicos y practicantes.
Años más tarde, ya hecha una mujer, asistí a una boda en un pueblo de Andalucía. Entre tapas y cañas me explicaron que el cura que los casaría había abusado de los niños y niñas del pueblo y había sido denunciado, pero a pesar de la denuncia seguía ejerciendo.
Los abusos sexuales a temprana edad marcan de manera muy profunda en las relaciones sexuales y emocionales de las personas, entienden que la autoridad tiene poder sobre su voluntad y produce un rechazo casi inmediato al cuerpo, ya que éste ha sido el culpable del “pecado” y despertar el deseo al otro.
¿Por qué permitimos estos abusos? Independientemente si son curas o no, las personas que abusan de niños merecen ser juzgados por su hechos y si han sido probados, condenados por nuestras leyes. Juzgar y condenar a los curas y sacerdotes que han cometido estos agravios no es juzgar y condenar a la iglesia, sino a sus componentes. Hay un discurso en el cual, cuando explicas los hechos, inmediatamente se dice que la iglesia realiza una labor social y espiritual imprescindible y por unos “pocos” no vamos a condenar a la organización. Bien, estos “pocos” son:
En un informe de la BBC, de 2004, señalaba que el 4% del clero católico de Estados Unidos ha estado implicado en prácticas sexuales con menores (unos 4.000 sacerdotes en 50 años). Más de un centenar de miembros de la Iglesia Católica australiana han sido condenados por abusar sexualmente de un millar de víctimas, según la organización Broken Rites. Los abusos y las denuncias han sido reiterativas en Chile, Argentina, España, Colombia, México, Bélgica, Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Irlanda y también en África o en Asia, donde no hay sensibilidad social para rechazar los abusos.
El Vaticano, tras la evidencia del problema de estos “pocos” y de la conciencia de que han de afrontarlo, parece que se ha dispuesto a terminar de una vez con el “silencio cómplice” de la Iglesia católica con respecto a la pederastia. En febrero de este año 2012 realizaron un simposio para prevenir y atajar los abusos a menores por parte de los clérigos.
Tras mi reflexión me gustaría trasmitir un mensaje positivo de todo ello, éste es que no hay que permitir NUNCA ningún tipo de abuso y si somos víctimas o espectadores tenemos la OBLIGACIÓN de denunciarlo. Solo el trabajo conjunto de todos nosotros hará posible proteger a nuestros niños. ¡Hagamoslo, por favor!

6.2.12

¿Crisis?

Es difícil hoy en día no hablar de crisis, por lo menos, en esta parte del mundo. La vieja Europa se rompe, sus modelos se cuestionan y el arbitraje censurador e intervencionista decae. El miedo, el temor, la carencia y el futuro se nos presenta con el cinturón apretado y los días de vacaciones en el caribe, de créditos para el apartamento en la costa y esquiar en semana santa se tambalean. Nos cuesta llegar a final de mes, por los excesos y la arrogancia que dan los años de abundancia. Ahora es momento de reflexión y abandonar las costumbres e ideas que AHORA ya no funcionan. Me he resistido ha hablar de ella, porque estoy sumergida en su miedo... es complicado tener una visión general cuando se está viviendo en propia piel. Mis mecanismos de defensa hacen tiempo que se han accionado por si solos, en un primer momento lo negué (no es cierto que halla tal crisis) después dije que duraría poco (en un año ya estamos recuperados), luego me enfadé (estos políticos y banqueros solo saben robar) y ahora he llegado a la Aceptación de la Realidad. ¿Qué puedo hacer yo, ante tal panorama? parte de responsabilidad es mía, como la de todos los que vivimos en Europa. Bien, ya se donde estoy AHORA.
Como soy persona curiosa y me gusta la historia, miré hacia atrás:
¿Qué ha pasado con las grandes civilizaciones antiguas?
Entonces entendí que nada existe para siempre. Grandes Civilizaciones han caído y la razón fundamental es que muchos querías los privilegios de Faraones y aquí es donde cabe la frase:
-No hay pan para tanto chorizo.
El pan somos los trabajadores y cuando los chorizos proliferan, el pan escasea. Paradójico es que las civilizaciones caen por la ambición, el deseo y el poder.... vamos lo de siempre, sólo hace falta mirar a nuestros gobernantes, políticos y obispos.. porque también la Iglesia es poder. Y mientras el PAN anda escaso de valores y de líderes honestos, caen en la delicada situación de no saber como alimentar a sus familias, y llegado a estos puntos, las personas han de sobrevivir y dejan de VIVIR. Aquí es donde nos encontramos!!!!
Tengo esperanzas porque sé, algo me dice en mi interior, que aún podemos remediarlo. A muchos de nosotros nos resuenan en sueños y emociones tiempos como éste y albergamos la confianza de que podemos y es más, debemos hacerlo, por nosotros y por los que vienen detrás. Una actitud positiva, honesta y sincera, amable y responsable, vivir con consciencia de que somos parte de una gran maravilla y que le debemos nuestra existencia ha crear un mundo mejor, cuidando de nuestros pequeños, nuestros mayores y nuestra casa la Tierra, porque lo sabemos hacer mejor, no cabe duda,¡¡ Hagámoslo, por favor!!!