12.3.12

Fukushima

Hace un año que la tierra tembló fuerte, creando un Tsunami de magnitudes colosales. La Tierra se estremeció originando por nuestra imprudencia un desastre nuclear.
Semanas antes de la catástrofe tuve un sueño terrible, en el cual la ciudad se derrumbaba, las paredes se caían. Desesperada buscaba un refugio donde salvarme, muchos se dirigían a la playa, yo sabía que no era un buen lugar. Corriendo, sorteando personas, coches, fragmentos de edificios, palos, llegué a una estación de tren. En mi sueño pude escapar y tras de mi los raíles del tren desapareciendo. Me encontraba en algún lugar de la montaña, sola, sin nadie que conociera, sin nada..... la experiencia fue aterradora y durante días busqué un lugar en las montañas donde vivir.
Cuando vi las imágenes que se iban sucediendo en Japón, la sangre se me heló. Lo peor tenía que llegar y mi primer impulso fue ir a Japón a ayudar.
Los días se sucedían y el futuro del planeta se tambaleaba, no fuimos conscientes de la magnitud de la tragedia y no somos conscientes aún de las consecuencias que ha tenido.
Los humanos somos una raza complicada, nos ponemos en peligro de una forma insensata, no solo a nosotros mismos sino a todos sin excepción. ¿Cuál es el precio que tendremos que pagar por seguir utilizando la energía nuclear? ¿Os lo habéis planteado? Si nos informamos mínimamente las conclusiones son absolutas, dejar YA la energía nuclear. Es demasiado peligrosa y contaminante.
Hace un año del desastre y aún hay gente que no ha podido volver a su pueblo, a su hogar. Se lloran las personas desaparecidas, se lloran los errores cometidos, hagamos algo útil y seamos consecuentes con nuestro planeta y con nosotros mismos.