25.1.14

Vida y amor


           Hace unas semanas estuve en una visita guida por el cementerio de Pueblonuevo (Barcelona), una forma curiosa de pasar un domingo por la mañana. El chico que nos guiaba nos explicó a través de la construcción del cementerio y las personas que estaban enterradas la historia de Barcelona, cómo creció la ciudad y cómo próspero, pasando por historias románticas de amor entre Indians y personajes de la aristocracia, por historias de inventores geniales, industriales, comerciantes e incluso santos. 

            La historia pasa a través de todos y cada uno de nosotros y a través del tiempo, las dos coordenadas tiempo y espacio se concretan aquí y ahora en nosotros, este hecho lo vivimos con normalidad porque así hemos nacido, pero en sí alberga el milagro de la vida. 

            El tic-tac del reloj nos marca todas y cada uno de los segundos en que estamos aquí y ahora viviendo, amando, riendo, llorando, durmiendo y en este tic-tac jugamos a pensar que somo inmortales, jugamos como si fuéramos dueños de algo y realizamos las mayores proezas de la humanidad y las mayores catástrofes. 

           Tengo la sensación que entre ti-tac se nos escapa algo y pienso que ese algo puede ser nuestro espíritu que no conoce los límites del tiempo y del espacio en el qué nuestro cuerpo juega, ese espíritu que tiene el conocimiento de todo lo acontecido y todo lo que vendrá pero que resulta tan difícil de poder entender en nuestras mentes, y es donde se concreta la dualidad de lo limitado y lo ilimitado. 

           Y por unos instantes entiendo que en el presente, en el aquí y ahora confluye mi cuerpo y mi alma en su totalidad, me embarga la emoción y la alegría de sentir mi corazón cómo late fuerte por la vida y el amor. 


Marta Tadeo 
Ciudadana de la vida 

 Foto: Marta Tadeo

11.1.14

La guerra no trae la PAZ



          Esta noche he tenido un sueño lúcido en el que me veía en una explanada cerca de una ciudad, los soldados instalaban el armamento para bombardearla, todo ocurre muy rápido y donde antes había un lugar tranquilo se transforma en un campo de batalla. 

          Me lo miro estupefacta, me pregunto cómo es posible, dónde estaban todos aquellos soldados, de dónde salen. Mi lágrimas empiezan a recorrer mi rostro, mi garganta se contrae de la congoja... Me siento impotente. En esos momentos alguien se acerca a mi y me pregunta qué me parece todo aquello. Le contesto que es muy triste ver cómo en unos instantes se ha organizado todo el armamento de guerra y muerte tan rápido, me pregunto cómo se ha llegado a esta situación tan drástica y mortal.

        Mientras hablo en la explanada empiezan a lanzar los misiles en dirección a la ciudad, a la población civil... Me despierto sobresaltada, los detalles del sueño son impactantes, incluso el olor y sabor permanecen en mi. Cuántos lugares de nuestra amada Tierra está ocurriendo ahora en estos mismos momentos lo que he soñado y seguro que la respuesta nos congelaría el alma, mientras disfrutamos de una vida plácida en otro lugar se vive un infierno y nuestro ser, por mucho que lo ignoremos lo siente y lo llora. 

         Ayer estuve en una conferencia de David Topi sobre los campos morfogenéticos y los distintos niveles de la creación, nos explicó de forma muy sencilla y amena cómo toda la humanidad tiene los mismos arquetipos, por ejemplo de amor, pero al llegar a la materialización, en un lugar concreto, en cada lugar, en cada ser lo interpreta de forma diferente, lo siente de forma singular. Por este motivo a pesar de qué todos hablamos de amor no llegamos a entendernos y creemos que nosotros estamos en lo cierto y el otro está equivocado, nos perdemos en la diferencia, cuando en realidad estamos explicando lo mismo y las dos opciones son correctas y verdaderas. 

         Esta es la magia de la vida, la riqueza y la abundancia. Si sumáramos todas las experiencias de amor de todos y cada uno de los seres de este planeta llegaríamos a acercarnos sólo a un 1% del arquetipo amor, imaginaos lo vasto que es, tan grande que nuestra mente no puede asimilarlo. 

         Suspiro y miro por la ventana y pienso que es cierto que cada uno es singular y por otro lado todos compartimos la información de la misma fuente, así que todos estamos unidos por un mismo sentimiento, en este caso AMOR. Tenemos mucho más en común de lo que pensamos y somos más especiales de lo que imaginamos. Si las guerras están hechas para llegar a la PAZ creo que nos estamos equivocando de camino.

Marta Tadeo
Una ciudadana de la vida

Foto: Marta Tadeo