28.6.14

Los viejos dioses.... y ahora?


"Czernobog se despertó con un ronquido, y se incorporó lentamente.
     - He tenido un sueño raro -dijo-. He soñado que en realidad soy Bielebog. Que ya para siempre el mundo imagina que somos dos, el dios de la luz y el de las tinieblas, pero que somos viejos los dos, y de repente descubro que era solo yo todo el tiempo, concediéndoles mis dones y privándolos de ellos. " 
American Gods, Neil Gaiman

     Este texto de la novela de Neil Gaiman me hizo saltar de la cama, en realidad la dualidad no existe sino que simplemente es el mismo ser que se lo permite o se lo priva, la falsa ilusión de la dualidad la entendí de repente en una novela de ficción donde los viejos dioses traídos por los inmigrantes a América dejan de tener sentido en una sociedad avanzada, que solo venera a la comunicación, las tarjetas de crédito, la tecnología....  sin plantearse nada más en sus vidas, en una crisis existencial y de valores.

     La dualidad de todo, el bien el mal, blanco y negro es simplemente la ausencia del otro, siendo el ser el centro de todo. 

     Si no aceptamos una parte de nosotros, si odiamos una parte de nuestro ser estamos realizando un acto de suma violencia en la sagrada composición del ser humano con las graves consecuencias para nosotros mismo, la enfermedad y la confusión de lo que realmente somos.

     La vida me maravilla continuamente y en cada lugar puedo aprender algo nuevo, darme cuenta de algo que rondaba en mi cabeza y esta vez a sido en manos de una novela de ciencia ficción donde Czernobgo (dios malo, el de las tinieblas) sueña que en es su hermano Bielebog (dios bueno, de la luz) y se da cuenta que ha sido siempre uno mismo, estando en una polaridad o en la otra, concediendo los dones (siendo bueno) o privándoles de ellos (siendo malo).

Bendita revelación !!!!


Marta Tadeo
Terapueta, escritora y fotógrafa.

www.martatadeo.com





14.6.14

Llegó el verano...

   
     Con la suavidad que pasa el tiempo, los días sin pretenderlo nos ha traído de nuevo el calor del verano, la tranquilidad de las horas del sol con sus calles vacías. 

     El aroma a mar invade mi hogar por sus ventanas abiertas y el balcón colmado de flores. Y en ese silencio, en esa calma la vida continua a un ritmo menor, buscando rincones donde dormir, donde descansar y refugiarse del implacable sol de mediodía.

     Miro a mi alrededor y siento la vida cómo transpira en cada poro de mi piel, cómo mi mente fugaz y rápida evalúa constantemente su entorno, como mis sentidos abiertos hacia mi corazón perciben el recorrer de mi sangre y el continuo respirar de mis pulmones.

     Y en este venir, de adentro a fuera, en este viaje traslúcido y continuo, me pregunto que será de los veranos de venus, cómo serán los rayos de sol en las Pleyades y mi imaginación recorre mundo sin descubrir, mi mente se abre a nuevas formas de existir y mi corazón late,  como quizás late el corazón en las entrañas de alguna galaxia remota, igual que late el corazón de mi hijo jugando mientras escribo en mi blog. 

     Y maravillada descubro la rapidez del pensamiento y la inmensidad del cosmos, feliz siento que el verano vuelvo un año más a calentar mi ciudad, mi casa, mi habitación....


Marta Tadeo
Terapeuta, escritora y fotógrafa.

www.martatadeo.com