26.7.14

Sexualidad y sensualidad

     Siempre he sentido una llamada en mi interor que me empujaba hacia un lugar desconocido para mi lleno de riesgos. Durante mucho tiempo ahogué este instinto y lo taché de irracional, de tal forma que casi me lleva a la muerte física. 

     Cuando me di cuenta que había anulado una parte de mi empecé de nuevo a andar, en desaprender lo aprendido y a mirar de nuevo con una mirada inocente de corazón. El camino me llevó a desarrollar mi parte sanadora, ha desarrollar mi intuición y a aceptar lo que mis sentidos y mi cuerpo de informaba. De este modo empecé a reconciliar una parte mi importante. 

     Llegados a este punto, pensé que ya estaba dando voz a la llamada pero no era así, en el fondo algo me decía que había más. Seguí trabajando en mi, escuchándome y sintiedo y la vida me llevó al encuentro de las Diosas, de la fuerza femenina, de la Madre Tierra.   

     La Llamada tenía que ver con la vida y su potencia engendradora, su fuerza creadora y destructiva. Me costó mucho poder conciliar las dos formas en mi, ha aceptar la vida con la fuerza y sus ritmos, ha sacar de mi creencias limitadoras que castraban mi creatividad. Fueron momentos de crisis personales, de identidad, espirituales que transité con la confianza de saber que tras la ignorancia y el ego está el manantial del saber y la vida. 

     Transitado esta etapa pensé de nuevo que ya estaba dando espacio a esa llamada interna, pero la llamada continuaba.... ¿Qué quería la vida de mi? ¿ a qué me llevaba esta llamada? Y en esa encrucujada me encontraba cuando asistí al stage de sexualidad y sensualidad de mi formación en Gestalt, de mano de Mireia Darder,  me sumergí de nuevo en mi cuerpo, en mi sensualidad, mi sexualidad pura, a abrir mis sentidos a acoger la sexualidad y el poder, a sentir cómo dando luz a esa fuerza se despertaba en mi todo un abanico en mi de ternura, de sensualidad y amor, cómo mi cuerpo expresaba sus necesidades sin tener que forzar nada, dejando desplegar su ímpetu. Aprendí cómo todos hemos castrado esta fuerza. 

     Emergió una fuerza femenidad que los demás vieron, mi feminidad y me sorprendió, quizás la llamada tiene que ver en desplegar esa feminidad sin miedo.

     Quizás el camino me esté llevando a reencontrarme con la mujer que soy y con el hombre que albergo, a sanar las heridas que mis ancentros han recibido de una sociedad donde maltratar a al mujer era lo normal, donde las mujeres debían de depender de un hombre y renunciar a sus necesidades. Una sociedad que anulaba el deseo de las mujeres tachándolas  de putas o brujas. 

     Así emprendo de nuevo el camino reconciliando al hombre en mi, confiando de nuevo en mis compañeros de vida y dando luz al poder de lo femenino, para que juntos podomas constuir un mundo más justo, más amble y feliz para todos y para mi misma. Mi curiosidad se despierta de nuevo, me creatividad vuelve a emerjer, tomo mi poder y soy responsable de mi vida, con confianza y amor. Uno de mis propósitos es ayudar a otras personas que puedan retomar su fuerza, que puedan conectar con su cuerpo y la naturaleza, fuente de la vida. 

Marta Tadeo
Terapeuta y escritora. 

www.martatadeo.com