28.1.17

Cooperar o competir



     Hará un tiempo, leí que cuando los espermatozoides van en busca del óvulo para fecundarlo, no compiten entre si, sino que colaboran. Van todos juntos y se ayudan y en cuanto uno de ellos entra dentro del ovulo, los otros lo empujan lo hacia las trompas de Falopio para iniciar así el viaje hacia la vida.

     Desde esta perspectiva nuestra vida cambia por completo. Cuando era pequeña, me enseñaron que lo importante era competir, que solo uno llega y por lo tanto hay que luchar, desacreditar y vencer por encima de todos, sino otro lo hará. Esta visión creó en mi una ansiedad interna, si paraba mi frenética actividad tenía la sensación que los de atrás me pisarían y me vencerían.
Parece absurdo verdad?

     Con el tiempo he desaprendido muchas creencias que se alimentan del miedo, de ser más y mejor. La vida me está enseñando que todo tiene relación con todo y cualquier acción que realicemos repercute de manera directa en nuestras vidas y las de los demás,  que formamos una red maravillosa que llamamos naturaleza, de la cuál somos parte y nos nutrimos. Esta red me ha enseñado que la vida es un sinfín de lecciones a aprender a colaborar y cooperar entre nosotros, entre especies, entre todos. Con esta visión me he dado cuenta que formamos un mosaico increíble donde la competición solo nos hace infelices, asustadizos y peligrosos.

     Cooperar nos enseña a

  • trabajar en equipo, 
  • asumir nuestra responsabilidad dentro de un plan más amplio, 
  • ser mejores para nutrir mejor al equipo, 
  • compartir, 
  • respetar, 
  • ser útil y no un estorbo
  • ser mejor persona y lo mejor de todo nos hace más felices.

Tu que haces, compites o cooperas?


Marta Tadeo



21.1.17

Un excelente a nuestra sanidad pública




Durante estos últimos años nuestra Sanidad Pública ha estado sufriendo recortes económicos, en muchas ocasiones muy criticada por falta de previsión o bien por falta de coordinación y supongo que todas las críticas y todos los reproches tienen su fundamento.

Por suerte o por desgracia, visito de manera frecuente los servicios de urgencias, especialmente del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (Can Ruti) y en todos los casos me ha sorprendido y he agradecido de corazón la atención de todos los profesionales por su calidez y su entrega.

Desde el servicio de limpieza que con palabras te reconforta, hasta los médicos que en ocasiones empiezan su turno sin poderse quitar la chaqueta o el uniforme de quirófano, hasta los auxiliares con su paciencia infinita, enfermería con su habilidad para transformar la angustia en una espera tranquila, los camilleros, auxiliares, personal de seguridad, técnicos, y todas las personas que hacen posible que el Hospital funcione, salvando vidas.

Me asombra y me da aliento ver y sentir el cariño con el que trabajan, sea la hora que sea. Supongo que habrá veces que no podrán hacerlo mejor, que las situaciones les sobrepasan, que comenten errores, que tienen malos días y yo me pregunto ¿y quién no los tiene?.

Ayer por la noche, mientras esperaba en un box de madrugada no me sentía desamparada ni perdida, sino confiada que ellos harán lo mejor que saben y pueden en cada momento. 

Por este motivo, quiero con este pequeño escrito agradecer a todos los profesionales del Hospital  que con su trabajo, su vocación y su amor ayudan a tantas personas durante sus jornadas laborales. Héroes reales de nuestra sociedad.

Gracias, Gracias, Gracias

Marta Tadeo