18.8.17

Terror


     Ayer por la tarde, tuve la suerte por el azar, de no estar justo en el atentado en las Ramblas de Barcelona. Esas casualidades que hacen que estés o no, en el lugar y la hora de la tragedia, te hacen plantear muchas preguntas y valorar la vida.

     De atentados y tragedias, por desgracia, las vivimos todos los días y depende de donde suceden, parece que tengan más repercusión. La vida es valiosa y en todos los lugares del mundo, la vida no tiene precio.

     Reflexiono y pienso el lugar que se ha escogido para atentar en la seguridad y contra la vida, y las Ramblas de Barcelona, tienen algo muy bonito y genuino. En las Ramblas es donde se  congregan todas las nacionalidades y todas las representaciones sociales, puedes encontrar personas de cualquier rincón del mundo y de todas las condiciones, es un lugar vivo, donde el respeto y la convivencia juegan un papel indispensable para la ciudad.

     Hubo un tiempo que pensé que las Ramblas de Barcelona ya no eran de los catalanes, recordaba las anécdotas que me contaba mi madre sobre la Plaza Real, las Ramblas, el Rabal, y mis recuerdos de adolescente y  como ha cambiado todo. A mi parecer de ahora, con mis 43 años creo que  los catalanes hemos podido compartir con el mundo entero aquello que amamos, que es la vida y su expresión sin juicio, y esa cualidad ha sido transmitida de tal manera, que no puedes venir a Cataluña sin visitar las Ramblas.

     Miraba las imágenes por la televisión y sentí la tensión en el aire, el miedo en todos los rincones de la ciudad y juntamente con el siguiente atentado en Cambrils, conviertiéndose una noche de miedo e incertidumbre. 

     Una tarde y una noche donde la solidaridad, la generosidad y la entrega de las personas es de admirar y sentirnos orgullosos, donaciones de sangre, voluntarios en los lugares de la tragedia, ofrecer nuestro hogares como refugios, los taxitas se volcaron a ayudar sin cobrar sus carreras, las tiendas y comercios cobijaron durante a horas a las persona asustados y en xoc, personas ofrecían agua en las rondas a los conductores, psicólogos se volcaron a prestar sus ayuda y atención a víctimas y familiares, los equipos sanitarios lo dieron todo juntamente con los mossos y la  guardia urbana que realizaron un gran trabajo de servicio evitando males mayores, y todas las muestras de amor fueron impresionantes

     Desde mi visión particular, imaginando a las personas que realizan estos ataques, pienso que nos une mucho más que nos diferencia, todos tenemos un corazón y todos ansiamos una vida de paz y amor, poder vivir con tu familia en un lugar seguro, todos somos hijos de nuestra Madre Tierra, y a todos este hecho nos hace iguales y maravillosamente diferentes.

     Por este motivo, y desde aquí quiero hacer un llamamiento particular, desde mi visión de vida, todo aquello que nos hace vivir en desconfianza, todos aquellos que marcar al otro como enemigo, todos aquellos que nos hacen sentir miedo hacia el otro y hacia la diferencia, es de los que realmente hemos de huir y no darles poder, porque en el fondo todos somos iguales, todos ansiamos la paz y vivir tranquilos. Todo aquello que fomente la violencia, el odio y nos separe, de ésos y sus discursos hemos de huir y seguir la senda de la humildad, el amor, la compasión y la tolerancias hacia todos y sobre todo hacia aquello que no conocemos y más miedo nos provoca.

     Mi corazón está con todos, con las víctimas, con las familias, con todos los que están sufriendo de violencia y me dirijo aquellos que son instrumentos manipulados por grupos radicales y violentos, es momento para la paz y la solidaridad en la humanidad. Esto también va para los gobiernos que venden armas, fomentan guerras y controlan los recursos de la tierra para beneficio de unos pocos.

     Para todos, mi corazón y mi alma, ayer por la noche realicé un ritual para sanar la herida en Barcelona y Cambrils, hoy seguiré para sanar el odio y borrar memorias de violencia.

A todos y a mi misma, mucha fuerza y amor!!!


Marta Tadeo

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